De cambios y diferencias

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No sé si será por el calor, pero es un hecho que a mí el verano me deja medio lela. Yo por lo menos, comienzo esta época del año con muchas ganas y un montón de planes, y termino sin hacer más de la mitad por pura pereza. Sin embargo (y aunque parte de culpa sí que tiene) no he dejado desatendido el blog durante este último mes por mera vagancia; el motivo por el cual no he estado tan activa como de costumbre, es que necesitaba un tiempo para pensar. En estos momentos mi cabeza es un auténtico caos, incluso más de lo normal, así que era preciso hacer una breve pausa y pararme a reflexionar sobre un montón de aspectos. Creo que por fin le he encontrado la utilidad a eso de hacerse preguntas a uno mismo. Aunque sea una utilidad momentánea, te permite sacar conclusiones claras que, si bien no durarán para siempre, te puede ayudar a sentirte mejor durante un lapso de tiempo determinado. Últimamente me hago muchas preguntas y, aunque la gran mayoría de respuestas se me escapan entre los dedos, las que puedo atrapar me resultan prometedoras, cercanas y lívidas. Hace mucho que no tengo algo bajo control y, realmente, es algo que hecho de menos. Mucho. 
Uno de los asuntos a los cuales le he estado dando vueltas durante este mes y, especialmente, durante estas últimas dos semanas, es el blog. De hecho, es el tema menos importante, y sobre el cual puedo echar algo de luz sin especial esfuerzo, así que debía ponerme a solucionarlo cuanto antes. Ya sabéis, hay que empezar poco a poco, ¿no?
Supongo que a todos nos llega un momento en el que, aquello que hacemos por gusto, no nos termina de llenar. Y, cuando ese momento llega, solo tenemos dos opciones: a) dejarlo y buscar un sustituto y b) cambiar su enfoque. Muchas veces, el problema no está en el contenido, sino en el tono, y ese es justo el inconveniente que le veía a Historias de un lugar llamado mundo. Después de meditarlo, he decido que ya era hora de comenzar una etapa distinta que, si bien mantendrá la misma dinámica, cambiará, y bastante, a la hora de llevarse a cabo. Creo que no será un cambio especialmente perceptible para vosotros, pero sí para la chica que está al otro lado de la pantalla, que planea escribir todas y cada una de las entradas de este nuevo proyecto con cariño, mimo y mucha ilusión.
Durante estos dos años y medio, he cambiado mucho, y creo que para bien. Por lo tanto, y aunque solo sea una tontería simbólica, he decido que mi blog, también debería de cambiar. No en balde, este blog se ha convertido en una parte muy importante de mi día a día, y también se merecía madurar y convertirse en un proyecto un poco más ambicioso. Es por eso, que cerramos la etapa de Historias de un lugar llamado mundo, y le damos la bienvenida a Anáfora (a todos esto, os pido sinceras disculpas por el lío que os estaré montando con el cambio de dirección. Os dejo odiarme).
Como veis, el cambio no solo se ha limitado a mi motivación a la hora de escribir o al nombre del blog; he decido darle unos cuantos retoques al diseño y el resultado, me parece de lo más adorable. Es sencillo, limpio y muy intuitivo. No sé a vosotros, pero a mí me gusta bastante. Me quedo, en especial, con la imagen de presentación de la derecha (que os da la bienvenida si pasáis el ratón por encima, por cierto. Sé que es una niñería, pero a mí me parece una monada) o con el menú fijo que, queráis o no, resulta muy útil.

Una vez más, me veo en la obligación de pediros disculpas por las posibles confusiones que pueda traer consigo este cambio de dirección. 
¡Un fuerte beso y hasta la próxima!




De la A a la Z: Con la B

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Como hoy tenía un hueco libre y parece que la sección tuvo buena acogida, he decidido traeros una nueva entrada para De la A la Z, una serie de posts creada por el blog Gritando al silencio. En esta ocasión, nos toca la B, letra para la que me ha sido muy sencillo encontrar opciones -lo difícil vendrá cuando llegue la K...-; sin más dilación, ¡comencemos!

Un libro: Battle Royale

Leí esta fantástica novela hará dos años, y todavía a día de hoy, me emociono al pensar en ese fantástico final. Battle Royale es una obra muy particular, sangrienta y cruel como pocas, con unos personajes muy bien definidos y una carga psicológica muy, pero que muy importante. Desde luego, ¡queda más que recomendada! 

Una película: Bridge to Terabithia

ERA PONER EL TÍTULO EN INGLÉS O RECOMENDAR BIG FISH. NO ME JUZGUÉIS, QUE FIJO QUE TODOS LA HABÉIS VISTO YA.  

Si os gustan las bonitas historias de amistad, mezcladas con un poco de fantasía y no os importa enfrentaros a una película con toques más infantiles, Bridge to Terabithia es una opción más que recomendable. La he visto en más de una ocasión, y siempre consigue emocionarme con su tierno final.Como información adicional, decir que fue la primera película que me rompió el corazón y con la que descubrí que, de hecho, los finales tristes, de esos que te dejan llorando a moco tendido durante horas, son mis preferidos.

Random: Bates Motel

Cogí la alternativa que daba Mrs. S en su blog porque veía pocas series y ahora recomiendo una. Bravo. Sin embargo, Bates Motel ha sido la última que he visto y, ¡me encanta! No podía simplemente pasarla por alto, ¡no señor! Hacia una buena temporada que no veía un programa tan interesante. Es una serie muy adictiva, que, gracias a un reparto bastante decente -sobre todo Vera Farmiga, que hace un papel increíble- y una historia muy conseguida, logra que el espectador devore los capítulos en un abrir y cerrar de ojos. Además, ¡es Norman Bates! Y Norman Bates es un personaje curioso cuanto menos, ¿no creéis? 

Una canción: Best Sunday Dress 


Podéis ponerme a parir a Courtney Love, pero no podéis decirme que no posee una voz preciosa. Si no me creéis, escuchad un poco de Best Sunday Dress, la que es, junto con la magnífica Someone Else's Bed, mi canción preferida de la banda estadounidense Hole. Tanto el instrumental, como la hermosísima voz de Love, consiguen ponerme los pelos de punta. Echadle un vistazo, que no tiene desperdicio alguno.

¿Compartimos gustos? ¿Qué habrías escogido vosotros? ¡Contadme!
¡Un fuerte beso y hasta la próxima! 

Psicosis (Psicosis #1) - Robert Bloch

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PsicosisPsicosis (Psycho), de Robert Bloch
Traducción de Carlos Paytuvi 
* Trilogía Psicosis (#1 de 3): Psicosis | Psicosis II | La mansión Bates
Editorial Plaza & Janés, edición bolsillo 
84-01-46204-5
189 páginas
Resumen que nos da el libro: Ésta es la novela original que dio lugar a la obra maestra cinematográfica dirigida por Alfred Hitchcock y a esta magnífica y reciente adaptación protagonizada por Vince Vaughn y Jualianne Moore. En sus páginas se cuenta el inquietante discurrir de una mente perturbada y la dramática peripecia de una mujer desesperada. Cuando ambas personalidades se encuentra azarosamente en el célebre motel, sólo puede ocurrir una sangrienta tragedia...
Radiografía descarnada de la locura y la turbación más espantosa, Psicosis es un título fundamental para toda biblioteca que se precie de tal, una pequeña joya del género de horror más genuino.
Me digo a mí mismo que mi madre estaría perdida sin mí, ahora... aunque quizá sea verdad que también yo estaría perdida sin ella.

Cuando el señor Lowery ordena a su secretaria Mary que lleve al banco una importante suma de dinero conseguida tras la venta de una casa, no se imagina que ella, tenga las agallas de robárselo; mas, la dulce Mary, tiene razones para arrebatárselo: está enamorada, y con esos cuarenta mil dólares, podrá suplir los gatos de la boda y las deudas del negocio de su futuro marido, el ferretero Sam Loomis. Sin dudarlo apenas, Mary conduce hacia Fairvale, lugar donde vive su pareja, Sin embargo, el cansancio provocado por las largas horas conduciendo sin descanso, le obliga a parar en un motel que encuentra por accidente: el viejo -y casi abandonado- motel Bates, donde la aguarda el peor de los horrores. 
No es ningún secreto el hecho de que adoro la famosa película Psicosis, dirigida por el más que halagado Alfred Hitchcock; curiosamente, y a pesar de ser una profunda admiradora de la cinta, no me enteré hasta hace  poco de que esta, estaba basada en la novela con el mismo nombre escrita por Robert Bloch. Servidora, intrigada por leer la obra en la que nació el archiconocido Norman Bates y deseosa de conocer más en profundidad a este, se lanzó sobre el libro como alma que lleva el diablo; tal y como me esperaba, no he leído Psicosis, sino que la he devorado. Y es que, aunque la novela tenga sus cosillas, es indudable que este relato, tan inquietante como perturbador, consigue atraparte en cuestión de segundos y no soltarte hasta su tan logrado final, hacia el cual, no puedo más que dirigir elogios. 
Aunque he echado en falta más profundidad en el personaje de Norman, al cual llegamos a conocer de forma un tanto superflua, he de admitir que la novela, cumple lo que promete: resulta una lectura entretenida, ligera y condenadamente escalofriante. Psicosis es una novela donde convergen la desesperación, la locura y el miedo, logrando una combinación turbadora e incómoda a partes iguales, capaz de cautivar al lector más impávido. Robert Bloch nos demuestra que el mayor horror, no está en los vampiros, las brujas o cualquier otro ente sobrenatural; el mayor de los horrores, el más insoportable de los miedos, está en nuestra cabeza.

A veces, todos nos volvemos un poco locos. 

Robert Bloch es un autor que no se anda con medias tintas: va directo al grano, eludiendo descripciones kilométricas o explicaciones innecesarias, logrando así un relato ágil y frenético, que, aunque en ocasiones parezca estar contando de forma más que atropellada, puede seguirse con total facilidad. Bloch se aprovecha de los diálogos, sacándoles el máximo partidos a estos, ofreciéndonos enloquecedoras conversaciones entre Norman y su madre, capaces de ponerle los pelos de punta a cualquiera; sin embargo, lo más destacable, es lo aterrador que resulta el personaje de Norman, cuyos turbadores pensamientos, se vuelven más oscuros y asfixiantes con el pasar de las páginas, llenando al lector de desasosiego y temor. 
Para los curiosos, comentar que la película de Hitchcock, si bien se toma unas escasas licencias, es fiel a la obra, manteniendo todo su escalofriante aura de suspense y misterio y plasmando los límites más aterradores de la locura; sin embargo, sus dos secuelas, dirigidas por Richard Franklin y Anthony Perkins respectivamente, se alejan un tanto de la obra original, empleando únicamente al personaje de Bloch. Yo no he visto las continuaciones, ya que me las han puesto por los suelos -y muy buena pinta no tienen, la verdad- pero no descarto darle una oportunidad a las novelas
Sólo me queda aclarar que el desenlace, aunque deja un espeluznante resquicio de duda, es cerrado, haciendo de Psicosis un relato completamente independiente de sus dos entregas posteriores. Así que no os asustéis por el hecho de que sea una trilogía; si Psicosis no os gusta, no os veréis obligados a leer su segunda parte.

Aunque el desarrollo de Norman Bates no me ha resultado del todo satisfactorio, la novela de Robert Bloch constituye una relato inquietante, perturbador y condenadamente entretenido que, desde luego, no debéis pasar por alto. 


¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención? 
¡Un fuerte beso y hasta la próxima!

El ser mente - Fredric Brown

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El ser mente (The Mind Thing), de Fredric Brown
Traducción de César Terrón
Autoconclusivo
Ediciones Acervo
247 páginas
84-7002-344-6
Resumen que nos da el libro: El ser mente era incapaz de amar o de compadecerse, y también de odiar. Porque él era solamente una cosa llegada de otra galaxia con una diabólica misión.
El ser mente, casi pensamiento puro, hacía lo que tenía que hacer, y buscaba el cuerpo idóneo para penetrar en él, dominarlo y convertirlo en su anfitrión. Y pasaría de un cuerpo a otro, matando a cada uno de sus anfitriones cuando ya había servido a sus propósitos. Por que el ser mente tenía un objetivo inmediato: encontrar al anfitrión que con sus conocimientos y poder le diera la oportunidad de escapar del exilio.
El ser mente usó su sentido perceptor para examinar el ambiente extraño y hostil en que se hallaba.

Con la intención de volver a su planeta natal, el ser mente, una aterradora amenaza capaz de controlar a todo ser vivo a su voluntad, buscará a un anfitrión inteligente y con posibilidades, que le ayude a volver a su hogar. Para poder acercarse al perfecto anfitrión, tendrá que valerse de muchos cuerpos, y deshacerse de ellos -ya sea fingiendo un accidente o forzándolos a suicidarse- una vez cumplido su propósito. El doctor Staunton, un especialista en física nuclear y electrónica, parece ser la opción más factible; sin embargo, el profesor, el cual no ha pasado por alto la larga cadena de suicidios y muertes, tanto de humanos como de animales, no tardará en sospechar que alguien o mejor dicho, algo, va tras sus huellas.
El ser mente, obra del estadounidense Fredric Brown que podéis encontrar también bajo el nombre de La mente asesina de Andrómeda, es, al contrario de lo que pueda parecer en un principio, un libro policíaco o de misterio con escasos tintes de ciencia-ficción. La obra se centra en la investigación que Staunton y la señorita Talley -una  mecanógrafa que será clave en relato-, y no en el ser mente, ya que, si bien este posee cierta redundancia dentro de la obra, su papel es extremadamente similar al de un villano en la típica novela detectivesca; en vez de tener a un malvado criminal, tenemos a un calculador alienígena, que no les pondrá las cosas fáciles a los habitantes de Bartlesville. Es por este motivo, por el que la historia no terminó de casarme: el trato que se le da a las habilidades del ser mente es mucho más superficial de lo que esperé en un principio, y eso que el detalle resulta, sin duda alguna, más que llamativo; mas, el ser mente no es el único personaje que se me ha quedado cojo: la caracterización del resto, no está especialmente lograda. Salta a la vista que, al igual que en muchos de los libros policíacos, los personajes están ahí para recitar un guión, y muy poco más.
Sin embargo, he decir que lo poco que llegamos a conocer a el ser mente, es muy interesante. Puede que las historias de extraterrestre con la capacidad de apoderarse de uno no sean especialmente originales, pero sí que resultan -al menos, en mi caso- la mar de efectivas. Lo que más disfruté en este aspecto, es que el ser mente tuviese determinados puntos débiles.Como el hecho de que le fuese necesario el mover o esconder su cuerpo -similar al caparazón de una tortuga- para mantenerse a salvo, o que su sentido de percepción esté limitado, pudiendo capturar, únicamente, a aquellos animales o seres humanos que se encuentren cerca de él. En muchas películas del género nos tachan a los extraterrestres como fuerzas invencibles, base que resulta muy poco emocionante; gracias a la serie de dificultades que se le presentan al ser mente, el lector se mantiene entretenido, puesto que no tiene ni la más mínima idea de qué ocurrirá a continuación.

Si deseaba vencer, su mente debería ser su arma principal. Las armas de fuego ganaban batallas, pero nunca la guerra. 

Fredric Brown nos narra esta historia con un ritmo casi asfixiante, manteniendo al lector en vilo, deseoso de llegar a su desenlace. La historia está contada con un estilo ágil y sin mayor complicación, y que, desde luego resulta muy fácil de seguir. Brown va directo al grano, impidiendo que te plantees dejar a un lado la obra; es un auténtico no-parar, una lectura liviana y ligera incapaz de aburrirte. Como única pega que le encuentro a la narración -que ni siquiera sé si es un problema del autor- son los diálogos, que en ocasiones sonaban forzados debido al lenguaje empleado
Para finalizar, ¿qué menos de hablar del desenlace? Sin duda, me parece el apropiado, pero creo que debería de haberse abordado con menos precipitación, aunque en general, he quedado bastante satisfecha con la lectura;  El ser mente es una novela que, a pesar de no ser nada del otro mundo y contar con unas cuantas incoherencias -como que el ser mente, pese a ser puro pensamiento meta la pata cada dos por tres- he disfrutado muchísimo. No es la clase de novela que recomendaría a un amante de la ciencia-ficción, pero sí invitaría a todos aquellos que disfruten de las novelas detectivescas a darle una oportunidad. 

El ser mente es una novela con escasos tintes de ciencia-ficción que, a pesar de su apresurado final o sus personajes tan poco provechosos, resulta una obra entretenida y amena como pocas, la cual se deja disfrutar sin mayor inconveniente.

¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
¡Un fuerte beso y hasta la próxima! 

Rabia - Stephen King

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RabiaRabia, de Stephen King
Traducción de Hernán Sabaté
Autoconclusivo
Editorial Martínez Roca
84-270-1150-4
203 páginas
Resumen que nos da el libro: Charles Decker es un adolescente desequilibrado por sus fantasmas interiores que retiene prisioneros en el aula de una escuela a sus veinticuatro condiscípulos.
Las tentativas de controlar a Charles por parte de la dirección de la escuela y de la policía resultan infructuosas... Charles las desbarata una y otra vez... Mientras, los jóvenes prisioneros se suman gradualmente al frenesí de violencia que les impone su raptor: cada palabra, cada acto, se convierten en un mazazo implacable contra las prevenciones sociales, y todo ello en un clima de creciente tensión que pone a prueba los nervios del lector.
La mañana en que la armé era espléndida: una magnífica mañana de mayo.

Rabia es una polémica novela de Stephen King, que vio la luz en septiembre de 1977, publicada bajo el pseudónimo de Richard Bachman. Este libro, exento de cualquier toque sobrenatural, nos introduce de lleno en la mente de Charles Decker, un adolescente perturbado que, un fatídico día, decide retener en un aula a veinticuatro compañeros de clase valiéndose de la pistola de su padre. Charles, con la intención de hacer la situación más llevadera, comienza a compartir con sus rehenes vivencias de su niñez; y estos, a medida que avanzan las horas, terminan viéndose contagiados por el espíritu de Charles, confiándole algunos de sus más oscuros secretos y percatándose de que, en ese clima de tensión y locura, pocos son los que realmente se encuentra retenidos en contra de su voluntad.
Escribir una reseña sobre Rabia, es difícil. Muy, muy difícil. Podría estar durante horas hablándoos de todo lo que contiene este libro, y seguro que me quedarían un montón de cosas en el tintero. Desde luego, no estamos ante una novela escrita para entretener ya que, y a pesar de que esta breve obra se lee en un suspiro, contiene mucho, mucho más. Rabia es una tremenda crítica, tanto a la sociedad estadounidense, como a la triste naturaleza humana; Rabia es la crueldad y la incomodidad hecha libro. Rabia, es intensa. Condenadamente intensa. Y un claro ejemplo de que no existe nada tan aterrador, como la realidad misma.
A simple vista, uno ya intuye que Rabia es una crítica ante el nefasto control de armas de los Estados Unidos, que tantas desgracias ha ocasionado; mas, eso es solo la punta del iceberg. En esta novela, King nos habla de la despreciable raza humana, de la facilidad con la que somos manipulados, y de como tendemos a ponernos siempre del lado del fuerte, sin cuestionarnos absolutamente nada, de lo mucho que nos atrae humillar al débil, y de lo bien que nos sentimos haciéndolo. Es una obra que, a pesar de carecer de acción, logra mantenerte entretenido, y ponerte los pelos de punta con muy pocas líneas, gracias a su importante -y muy lograda- carga psicológica.

Existe un Mr. Hyde para cada feliz rostro de doctor Jekyll, una cara oscura al otro lado del espejo.

La narración, es quizá la única pega que le encuentro a la obra, aunque realmente no me ha desagradado. Lo que ocurre, al igual que me pasó con Carrie, es que considero que, al ser una de sus primeras novelas publicadas -la cuarta, para ser más precisos-, hay un montón de detalles por pulir; sin embargo, no es una narración tediosa ni tampoco excesivamente simplona. Es un estilo sencillo y potente, con una fuerza desgarradora y muy pocas carencias, con el que, sencillamente, no podrás parar de leer, deseando saber qué ocurrirá a continuación.
A estas alturas, sobra decir lo bien caracterizados que están los personajes, ¿no? Y es que, si bien opino que muchos de los secundarios podrían haber presentado un desarrollo más profundo, el alma inestable y perturbada de Charles, resulta más que terrorífica. King nos pone en la piel de una persona inestable, compartiendo con nosotros todas las horribles vivencias y desagradables recuerdos de cuando era un niño, haciéndonos cómplices de su locura. Gracias a la cercanía de la historia, al realismo que esta rezuma y a su chocante final, puedo decir, sin ningún lugar a dudas, que Rabia es, junto con mi querida Misery, la novela de King que más me ha asustado. Recomendable, es poco.

En resumen, Rabia es una novela muy inteligente, que esconde más de lo que puede parecer a simple vista, y que, desde este humilde blog, queda más que recomendada.


¿La habéis leído? ¿Os llama la atención?
¡Un fuerte beso y hasta la próxima! 


Wrap-up: Junio 2015

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A pesar de que junio ha sido un mes horripilante, me alegra poder decir que he sido bastante productiva durante el mismo. Es curioso, pero, cuantas más cosas tengo que hacer y más agobiada ando, más suelo leer. Por si fuera poco, también he aprovechado el mes para ponerme al día con unas cuantas series, e incluso comenzar otras -como no  he terminado todavía ninguna, no os las muestro, pero espero hablaros de ellas en breves-. Sin más dilación, os dejo con el resumen de este último mes.

Lecturas 

Juego de tronos, de George R.R.Martin ★★★★ 
Y ahora es, cuando por enésima vez, me arrepiento de no haber leído esta obra antes. A pesar del ritmo pausado, Juego de tronos nos presenta una historia fascinante, narrada de forma magistral y protagonizada por unos personajes increíbles y, sobretodo, muy bien perfilados. Os aseguro que no os dejará indiferente. 

Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven, de Albert Espinosa ★★  [RESEÑA]
Reconozco que la intención del autor era buena, y que la historia, a pesar de sus incontables incoherencias, era interesante; mas, el nefasto y caótico desarrollo de la misma, me hacen quitarla de mi lista de recomendaciones. He aquí una oda a la filosofía barata y los puntos suspensivos, cargada de palabras vacías y frases pséudo-filosóficas. Como libro de autoayuda está bien, pero como novela, deja bastante que desear.

Hamlet, de William Shakespeare  ★★  
De haber estado más acostumbrada a leer teatro, o de haber cogida esta obra en otro momento, quizá la hubiese disfrutado más. Sin embargo, solo por el fantástico uso del lenguaje de Shakespeare y la complejidad del personaje principal, merece ser leída. Hamlet es un protagonista increíble, y muy bien perfilado. Os animo a descubrirlo por vosotros mismos.

Kafka y la muñeca viajera, de Jordi Sierra i Fabra  ★★  [RESEÑA]
Un relato hermoso, sobre lo dulce que puede ser en ocasiones en ser humano. Jordi nos narra de forma directa pero cálida una historia real, y nos empapa con toda la dulzura que esta rezuma. Muy recomendable. 

Rabia

Christine, de Stephen King  ★★   [RESEÑA]
Un libro que, a pesar de estar muy bien escrito y presentar unos personajes fantásticamente caracterizados, posee una trama casi absurda y carente de interés, la cual contiene dosis preocupantes de relleno, además de un ritmo lento a rabiar. Es entretenido, y resulta una lectura interesante mas, viniendo de la mano de quien viene, deja mucho que desear. 

Una locura por amor, de Christine y Olivier Orban   ★★    [RESEÑA]
Novela escrita a cuatro manos que parte de una premisa la mar de interesante pero que, por desgracia, está más que desaprovechada. Personajes planos y lineales, y un desenlace sumamente ridículo hacen de esta, una novela más que prescindible.

Rabia, de Stephen King ★ [RESEÑA]
Corto, pero condenadamente intenso. Tras la gran decepción que me llevé con Christine, Rabia ha sido la novela que necesitaba para volver a sumergirme en la fantástica y escalofriante narrativa de King. Estamos delante de una novela brillante y compleja, que esconde mucho más de lo que en un principio podemos apreciar. Muy recomendable.

Scott Pilgrim #1, Bryan Lee O'Malley 
Jamás pensé que fuera a divertirme tantísimo con este primer volumen. Y es que, si bien no es una obra maestra, sí es un cómic muy entretenido y divertido a rabiar, con un humor sumamente particular y un dibujo muy simple, pero efectivo. ¡Estoy deseando saber como continúa esta hilarante historia! 
Películas
Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? ★ 
He comentado en más de una ocasión que, las comedias, muy pocas veces logran hacerme reír. Curiosamente, si estas son francesas, siempre terminan sacándome una sonrisa. Este ha sido el caso de Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? que si bien no es una obra de arte ni una película especialmente divertida, sí consiguió hacerme sonreír en más de una ocasión, y, por supuesto, amenizarme la tarde. ¡Muy recomendada! 
Halloween 
Famosa película del subgénero slasher considerada un clásico de horror y que, como me esperaba, me ha dejado bastante indiferente. Es entretenida, tiene una banda sonora fantástica -aunque a veces resulta muy rallante- y el plano secuencia-inicial es una pasada; mas, no la considero, ni de broma, una obra maestra. Espero poder hablaros más en profundidad de esta cinta en breves, ya que tengo unas cuantas cosas que comentar al respecto. 

¿Habéis leído o visto algo? ¿Os llama la atención algún título concreto?
¡Un fuerte beso y hasta la próxima! ♥

Christine - Stephen King

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ChristineChristine, de Stephen King
Traducción de Adolfo Martin
Autoconclusivo
Editorial Plaza & Janés
84-01-49889-9
573 páginas
Resumen que nos da el libro: La oscura fuerza de esta novela de Stephen King es un Plymouth de 1958 llamado Christine. Un superviviente de un tiempo en el que la gasolina era barata y los cuentakilómetros se calibraban para señalar más de 200Km/h; una época, en la que el rock and roll dominaba Estados Unidos. Arnie Cunningham está determinado a conseguir Christine a cualquier precio. Mientras trabaja en la casi desesperanzada tarea de restaurarlo, el coche de muestra de una terrible vida propia. ¿O es sólo imaginación? Dennis sigue creyéndolo así, pero la gente muere en las oscuras calles y avenidas de Libertyville. Y llega el momento en que Dennis ya no niega la aterradora verdad: Christine está viva...
RESEÑA MÁS LARGA QUE UN DÍA SIN PAN EN TRES, DOS, UNO...

Podría decirse que ésta es la historia de un triángulo de amantes, Arnie Cunningham, Leigh Cabot y, naturalmente, Christine. Pero quede claro que fue Christine quien primero estuvo allí. 

Arnie Cunningham es un enclenque, un pelele sin voz ni voto, un cobarde  con grandes dificultades para relacionarse con los demás, objeto de burla de sus compañeros de instituto debido a sus enormes y gruesas gafas, su desgarbado aspecto y su horripilante acné. De no ser por Dennis Guilder, su viejo –y único- amigo de la infancia, hubieran acabado con Arnie mucho  tiempo atrás. Y es que, el muy desgraciado, no deja de ser un perdedor ni en su propia casa: está completa y absolutamente sometido a la voluntad de Regina, su manipuladora madre. La existencia de Arnie es banal y absurda, y ni siquiera él parece encontrarle sentido alguno. Hasta que llega ella.
Ella es su salvavidas, su mano amiga. Arnie encontrará en ella toda la fortaleza que le falta, ella le blindará protección y seguridad. Ella será ese hombro en el que llorar cuando las cosas salgan mal. Ella, la resplandeciente e irresistible Christine, tan implacable, tan fiera, tan aventurera, cautivará el corazón de Cunningham en cuestión de segundos.
En circunstancias normales, Dennis se sentiría más que contento por su compañero. Pero estas, no son circunstancias normales: Christine no es una muchacha, sino un destartalado Plymouth del 58 que parece haber hipnotizado a Arnie por completo. Christine es una máquina maligna, que le consume, le obsesiona y le cambia. El Arnie educado y silencioso, es sustituido más pronto que tarde por una versión cínica, desagradable y aterradora de sí mismo; pero, y aunque este hecho es más que aterrador, lo peor todavía está por venir. Por increíble que parezca, Christine posee vida propia. Aunque Dennis no quiera creérselo, aunque intente obviarlo y seguir adelante, en las solitarias y oscuras calles de Libertyville comienzan a morir personas, atropelladas brutalmente por un salvaje conductor fantasma, que, como única pista, deja en el lugar del crimen restos de pintura rojo otoño: el tono de Christine. 

Yo no habría admitido que el pasado pudiera extender horribles manos muertas hacia los vivos. 
Pero ahora soy un poco más viejo.

Si algo me ha enseñado Christine, es que siempre hay una primera vez para todo, incluso para llevarse una decepción. Es evidente que, al enfrentarnos a un autor con tantísimos títulos publicados, no siempre nos encontraremos ante magníficas obras de arte: de vez en cuando, tendremos que lidiar con novelas más reguleras. Este, ha sido el caso. Ya desde un principio, me veía más que reacia a darle una oportunidad a esta obra, debido a su extraño argumento que ya desde la distancia, me olía a película chapucera de serie B. Sin embargo, y como siempre termino sacándole algo positivo a todo libro de King que devoro, me animé a montar en este escacharrado Plymouth. Lástima que este paseo, haya estado cargado de baches; ha sido un viaje demasiado largo, y demasiado pesado que, si bien en ocasiones resultó interesante, no terminó por satisfacerme de todo. Christine es una obra que deja mucho que desear, y más, viniendo de la mano de quien viene, aunque no por eso, y por muy contradictorio que suene, deja de ser una buena lectura.
El libro comienza con un prólogo más que llamativo, narrado por un maduro Dennis de veintidós años que, con un dolor inimaginable, se dispone a contarnos la terrible desgracia acontecida cuatro años atrás, la cual cambiaría su vida y la de su compañero Arnie para siempre. Ya desde la primera página, uno se da cuenta del talento innato que posee King para crear buenos personajes, lo fácil que le resulta desarrollar personalidades creíbles y reales y no por ello, menos apasionantes. Los personajes de Stephen King no son héroes destacables: son meros mortales, con sus incontables defectos y sus virtudes. Nos encontramos con personajes bien construidos, los cuales, resulta más que complicado encasillar en un rol determinado. Dennis es un personaje muy bien logrado, que no siempre hará lo correcto, pero cuyas acciones, nos resultarán más que comprensibles. Es un personaje sincero, que, a pesar del aprecio que le tenía a Arnie, en ocasiones desearía no haberle conocido, debido a todas las consecuencias que trae consigo el relacionarse con Cunningham. Y eso, es también un detalle importante: no se idealiza ni la amistad, ni el amor. Los sentimientos, tarde o temprano, desaparecen, y no se puede luchar contra el paso del tiempo, y por mucho que los más románticos se esfuercen en creerlo, el amor no lo puede todo, realidad que queda más que clara en el fantástico epílogo, que se ha convertido, sin duda, en mi parte preferida de toda la novela, gracias al desenlace tan verosímil que le aporta a la obra.
Sin embargo, y aunque la caracterización de Dennis está más que trabajada, resulta mil veces más interesante la de la familia Cunningham. Arnie, es un personaje apasionante, desde la primera, hasta la última página. Incluso ese cambio tan brutal que sufre, es la mar de atractivo. Nunca ha tenido las cosas fáciles, ni en el colegio, ni en casa. Es un co-protagonista tan curioso como enternecedor, al cual es imposible no cogerle un poco de cariño, a pesar de la cantidad de errores que comete -muchos de ellos, sin siquiera darse cuenta-. Es el vivo reflejo de Michael, su padre, es un hombre callado, que tiende a ceder con extrema facilidad y que contempla las cosas desde la seguridad que le proporciona vivir al margen. Por su parte, Regina es una madre inteligente y manipuladora, la cual adora presumir de hijo y que, sin quererlo, ha influido de forma más que negativa en la personalidad de pequeño Arnold, el cual es casi incapaz de defenderse o decir lo que piensa; es un personaje que puede resultarnos odioso en un principio -y es que lo es- pero al que uno, termina comprendiendo. Al fin y al cabo, los humanos no somos completamente buenos ni enteramente malos, y eso King, sabe reflejarlo a las mil maravillas.

Y, si su propia familia pensaba que era dura a veces, era  porque no comprendían que cuando atraviesa uno el infierno sale de él endurecido por el fuego.

La novela está dividida en tres partes, dos de ellas, narradas en primera persona por Dennis; la otra, contada por el narrador omnisciente, nos comenta qué ocurre en Libertyville durante unos pocos meses que nuestro protagonista, por un determinada razón, no pasa en la ciudad. En adición, contamos con un prólogo y un epílogo fantásticamente bien escritos. Stephen King no abandona su particular estilo durante toda la obra: una narración sencilla, pero no por ello simplona, carente de florituras. Ni se anda con remilgos ni posee pelos en la lengua, y eso, es de agradecer. 
Entonces, si la caracterización es tan buena y la narración me ha gustado tanto, ¿qué diablos ha pasado con Christine para que no me agradase? Sencillo: la historia. Aunque los personajes están muy bien hechos y resultan más que realistas, en ningún momento llegué a creerme el asunto de LeBay -el hombre que le vende el coche a Arnie- y su Plymouth. No conecté con el argumento, no llegué a sentirlo cercano. Es más, incluso me resultó aburrido en más de una ocasión, y leía más por encontrarme con Arnie y su particular sentido del humor, que por saber qué era del condenado cacharro. Es una historia que no me resultaba interesante, y que no llegó a llamarme la atención en ningún momento, con escenas que, en vez de asustarme, me transmitían una grave indiferencia. 
Si al hecho de que la trama no fuese de mi agrado, le sumamos el ritmo tan lento con el que está contada, tenemos un suspenso redondo. Si bien la narración de King no es enrevesada, en ocasiones, resultaba bastante densa. Además, la cantidad de relleno innecesario, era más que abusiva. El autor se pasa páginas y páginas divagando sobre temas insustanciales, y repitiendo lo mismo una y otra vez. Había capítulos enteros que no aportaban nada, y que llegaban a desesperarme por completo. Es una obra que, a pesar de sus puntos positivos -que no son pocos- no me cautivó ni me entretuvo especialmente. Y cuando una novela no entretiene, está claro que falla algo muy importante. 

Los poetas confunden continua y obstinadamente el amor. El amor es el viejo asesino. El amor no es ciego. El amor es un caníbal de visión extremadamente aguda.

En definitiva, Christine no ha sido una mala lectura. Simplemente, no ha sido una lectura para mí. De haber congeniado con la trama, os aseguro que la puntuación sería mucho más alta; mas, si os llama la atención, debéis darle una oportunidad. Tiene personajes fascinantes, y el estilo de escritura de King, es más que recomendable. Echadle un vistazo, ¡y no os desaniméis por mi reseña! 

A pesar de la brillante caracterización de los personajes y la cautivadora narración, Christine es una historia que se me ha quedado más que corta. Relleno a mansalva, decenas de páginas cargadas de paja y una trama que no logró, en ningún momento, entretenerme. 

¿Lo habéis leído? ¿Os llama la atención?
¡Un fuerte beso y hasta la próxima!